LAS GAVIOTAS PUEDEN SER CLAVE EN LA EXPANSIÓN DE MALAS HIERBAS

08 Abril, 2021
Estos animales pueden convertirse en los principales dispersores de malas hierbas, provocando grandes costes económicos a la agricultura. 
 
El estudio de Víctor Martín Vélez, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha investigado el transporte de semillas por las gaviotas en Andalucía y la expansión de malas hierbas por distintos hábitats. 
 
En concreto, se ha centrado en las gaviotas sombrías, una especie con un gran aumento en hábitats humanos por todo el mundo y que, en invierno abunda en el sur de Europa.
 
En la investigación, se monitorizó entre 2010 - 2017, a 19 gaviotas (Larus fuscus), procedentes de cinco colonias reproductoras diferentes del Reino Unido, Países Bajos y Bélgica que frecuentan los arrozales situados en los alrededores del Parque Nacional de Doñana, donde se reúnen algunos miles de gaviotas en invierno. 
 
La especie Larus fuscus es una de las gaviotas más comunes y es, en la actualidad, la segunda especie más numerosa de las aves acuáticas que invernan en los humedales de Andalucía, por lo que su papel en la dispersión de semillas podría ser importante.
 
Los datos obtenidos se usaron para cuatro tipos de malas hierbas, que son el junco de sapo (Juncus bufonius), la juncia de agua (Cyperus difformis), la cola de zorro (Polypogon monspeliensis) y el amaranto común (Amaranthus retroflexus).
 
Los resultados estimaron que, cada día, más de 10.000 semillas eran dispersadas por las gaviotas en los arrozales de Doñana, en un área de 370 km2. 
 
Alrededor del 92% de las semillas que transportan las gaviotas se dispersan entre los 0,5 y 40 km. sobre diferentes campos de arroz.
 
La gran movilidad de las gaviotas en diferentes zonas en Andalucía provoca que, no solo se depositan semillas dentro de los arrozales, sino también fuera de ellos.
 
Se estimó que el 8 % restante de las semillas se dispersaron en otros hábitats situados a una distancia que superó los 150 km. 
 
Hasta ahora, se pensaba que estas malas hierbas no se podrían dispersar más allá de los 100 metros, excepto cuando eran trasladadas por los humanos o sus maquinarias.
 
Estos resultados sugieren que las gaviotas, pueden ser importantes vectores de malas hierbas en paisajes humanizados y áreas naturales e incluso de hierbas resistentes a los herbicidas.