DESINFECTAR EL AGUA POTABLE CON MONOCLORAMINA PUEDE REDUCIR LOS CASOS DE LEGIONELOSIS

11 Enero, 2026
Los resultados preliminares de un estudio a nivel nacional en EE.UU. denominado Nationwide assessment of Water Quality Parameters and the Effects of Legionellosis sugieren que el desinfectante utilizado para tratar el agua en los abastecimientos a través de las conducciones puede afectar la incidencia de la enfermedad del legionario. 
 
Los hallazgos se presentaron en la reunión anual de la Sociedad de Análisis de Riesgos en Washington, D.C.por sus autores Alexis Mraz, Associate Professor of The College of New Jersey, Kayla Shorter The College of New Jersey y Jade Mitchell Professor of Michigan State University.
 
Las enfermedades transmitidas por el agua, causadas por bacterias, virus y parásitos, afectan a más de 7 millones de personas en los Estados Unidos cada año, según los Centros para el Control de Enfermedades (CDC). 
 
Los investigadores realizaron un estudio epidemiológico que comparó los datos históricos de la enfermedad del legionario en los Estados Unidos entre 2019 y 2024 en relación con 25 estaciones de tratamiento de agua (que representan las 10 regiones de la EPA).
 
Las tasas de legionelosis entre los residentes atendidos por los servicios públicos incluidos en el estudio oscilaron entre ningún caso notificado a 8,36 casos por cada 100.000 personas.


Los hallazgos preliminares demuestran que:
 
·      Hay tasas más altas de enfermedad del legionario en las zonas con códigos postales abastecidos por agua que utilizan cloro como desinfectante primario en lugar de monocloramina.
 
·      También hay tasas más altas de la enfermedad cuando el agua usa cloro como desinfectante secundario, en lugar de usar cloro como desinfectante primario y monocloramina como desinfectante secundario.
 
·      Se aprecia estacionalidad en los datos, con menos casos en los meses de invierno y con más frecuencia en los meses de verano.
 
Estos resultados preliminares respaldan los datos de estudios previos realizados en edificios como en las instalaciones sanitarias donde el agua se trata con monocloraminas, en las que hay una menor prevalencia de la enfermedad del legionario.
 
"La legionella es extremadamente difícil de tratar y controlar en la red interior de agua de un edificio una vez que anida en ella", dice Alexis Mraz, autora del estudio y profesora asistente de salud pública en el Colegio de Nueva Jersey.

¿Qué son las cloraminas?
 
La cloramina es una variante química del cloro que contiene amoníaco, y es completamente seguro para beber y usar en el hogar de la misma manera que lo sería el agua del grifo tradicionalmente tratada con cloro.
 
Las ciudades han utilizado comúnmente tanto cloro como productos químicos de cloramina para tratar el agua potable municipal desde principios de la década de 1920 y 1930. Sin embargo, el cloro se usó ampliamente durante la Primera Guerra Mundial cuando la escasez de amoníaco redujo la disponibilidad de cloramina. 
 
Como resultado, el cloro sigue siendo usado en mayor extensión, pero la cloramina está experimentando un mayor uso creciente, especialmente en áreas densamente pobladas, también para reducir la presencia de subproductos de la desinfección.
 
Solamente algunas personas, como aquellas en tratamiento de diálisis y con problemas respiratorios, pueden ser sensibles a las cloraminas. La cloramina también es perjudicial para los peces y los animales acuáticos, por lo que será conveniente utilizar un filtro frente a cloramina en acuarios y parques acuáticos.

Desinfección del agua con monocloramina y legionelosis en España.
 
En España, los abastecimientos principales que utilizan cloraminas son el Canal de Isabel II en la Comunidad de Madrid y la ciudad de Córdoba. Recientemente, se ha publicado un estudio sobre la prevalencia de legionelosis en la ciudad de Madrid, que apunta las mismas conclusiones que el estudio publicado en EE.UU.
 
En el caso de la Comunidad de Madrid, presenta históricamente una incidencia baja de enfermedad del legionario, con cifras siempre cercanas a la mitad de la declarada en el resto de España. En 2024, Madrid registró 120 casos de legionelosis, con una tasa de 1,71 por 100.000 habitantes, mientras que en España fue de 4,45.

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