¿ES NECESARIA EL AGUA CALIENTE EN LOS LAVAMANOS DE HOSPITALES, HOSTELERÍA O INDUSTRIA ALIMENTARIA?

16 Octubre, 2026
Las infecciones asociadas con la atención sanitaria afectan cada año a millones de pacientes en todo el mundo como una consecuencia involuntaria de la propia dinámica asistencial. Asimismo, ocasionan una alta morbimortalidad para los pacientes y una enorme carga económica para el sistema sanitario.
 
Muchas de estas infecciones son transmitidas de paciente a paciente mediante las manos de los profesionales, lo que se denomina infección cruzada. Los microorganismos que adquieren en sus manos durante el contacto directo con los pacientes o con otros objetos, son conocidos como “la flora transitoria” en la piel de las manos.
 
De ese modo, existe un consenso científico generalizado que mantener las manos limpias es una de las mejores maneras de eliminar los gérmenes, evitar enfermarse y prevenir la propagación de gérmenes a otras personas.
 
Habitualmente, todos los grifos de lavamanos en hospitales, residencias, centros sanitarios y establecimientos donde existen alimentos, están dotados con conexión de agua fría y de agua caliente. Sin embargo, el agua caliente supone un mayor coste estructural y energético, puede aportar otras bacterias como Pseudomonas, Legionella o Micobacterias y causar irritación en la piel por efecto de la temperatura.  
 
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), hay que usar la temperatura del agua que se prefiera, fría o caliente, para lavarse las manos, pues ambas eliminan el mismo número de gérmenes de las manos. El agua en sí misma no suele matar los gérmenes; para eliminar los gérmenes, el agua tendría que estar lo suficientemente caliente como para quemarse las manos.
 
También la Organización Mundial de Salud en su documento WHO Guidelines on Hand Hygiene in Health Care afirma que “Aparte de la cuestión de la tolerancia cutánea y el nivel de comodidad, la temperatura del agua no parece ser un factor crítico para la eliminación de microorganismos de las manos que se lavan. Por el contrario, en un estudio en el que se compararon temperaturas del agua de 4 °C, 20 °C y 40 °C, se ha demostrado que las temperaturas más calientes están muy significativamente asociadas a la irritación cutánea. Por lo tanto, debe evitarse el uso de agua muy caliente para lavarse las manos, ya que aumenta la probabilidad de sufrir daños en la piel.”
 
En esa línea, en Alemania, ahora la Comisión para la Prevención de Infecciones en Instituciones Médicas y en Empresas de Asistencia de Enfermería (KRINKO) del Instituto Robert Koch (RKI) ha modificado la recomendación sobre la "Higiene de las manos en los centros sanitarios" con respecto a la temperatura del agua.
 
Sobre la base de estas evidencias, KRINKO aconseja que se equipe una zona de lavado de manos con una entrada para agua fría con calidad de agua potable y no se requiere agua caliente. Esta Comisión establece que la eficacia del lavado de manos en la flora transitoria se correlaciona con la duración y la técnica del lavado de manos, la calidad del agua utilizada y los productos para el lavado de manos. 
 
Hasta ahora, el KRINKO se refería a la norma TRBA 250 (2015) sobre "Equipamiento de estaciones de lavado de manos médicas" en la sección de recomendación en "Lavado de manos". que para la temperatura del agua establecía que "Un puesto de lavado de manos debe estar equipado con una entrada para agua fría y caliente".
 
Sin embargo, en la versión recientemente actualizada de la TRBA 250, con respecto al equipamiento de instalaciones de lavado de manos en la sección 4.1.2 se indica: "Los empleados deben disponer de forma fácil y rápidamente de estaciones de lavado de manos con agua corriente potable, dispensadores de productos de limpieza de la piel y toallas desechables". Ahora, ya no hace referencia a la necesidad de agua caliente.
 
Esto se ha confirmado al comparar el lavado de las manos con agua fría (4 °C o con agua caliente (40 °C)después de una contaminación experimental con Escherichia (E.) coli K 12. Con respecto a la temperatura del agua, solo es relevante el aspecto del confort de una temperatura agradable del agua y el efecto perjudicial para la piel con el aumento de la temperatura del agua. La conclusión del estudio fue que lavar las manos con agua fría fue tan efectivo como el agua caliente y así se podría ahorrar energía y recursos sin perder ninguna eficacia y puede reducir el riesgo de quemaduras accidentales.
 
Irritación de la piel con el agua caliente.
 
Diferentes organismos oficiales en España como la Junta de Andalucía, el Gobierno de la Región de Murcia o el Servicio Galego de Saude recomiendan que no es conveniente utilizar agua caliente, especialmente en las personas con dermatitis de contacto previas. 
 
Efectivamente, si las manos se exponen repetidamente a temperaturas de agua más altas > 20 °C, se puede provocar irritación de la piel que influye negativamente en la aplicación de la desinfección higiénica de las manos y, por lo tanto, aumentar la probabilidad de transmisión de patógenos. Además, los propios empleados podrían tener un mayor riesgo de infección, lo que podría aumentar la probabilidad de transmisión de infecciones.
 
Finalmente, el agua caliente abre los poros de la piel y debilita la barrera cutánea, lo que predispone a reacciones adversas o toxicidad al entrar en contacto posterior con guantes o geles hidroalcohólicos.

Otras infecciones transmitidas por el agua como Pseudomonas, Legionella o Micobacterias
 
La eliminación de suministro de agua caliente también puede tener efectos positivos desde el punto de vista de la prevención de otras infecciones. El riesgo de presencia, proliferación y contaminación de Legionella spp.se reduce significativamente con el suministro exclusivo de agua fría. También se elimina el riesgo de propagación de Legionella spp. en líneas de agua fría debido a la transferencia de calor adyacentes a las de agua caliente adyacentes con un aislamiento insuficiente. Además, se disminuyen las exigencias legales de controles en el agua fría respecto a la prevención de Legionella.
 
Por otro lado, Pseudomonas aeruginosa tiene la capacidad de persistir en puntos húmedos con agua estancada de los centros sanitarios como grifos, filtros, sifones,… y su propagación puede dar lugar a brotes de infecciones nosocomiales del tracto respiratorio y urinario y en la piel, ojos y oídos. Al presentar múltiples mecanismos de resistencia a antibióticos, P. aeruginosa puede causar infecciones graves y complicadas de tratar, especialmente en enfermos inmunodeprimidos. 
 
Tanto P. aeruginosa como las Micobacterias no tuberculosas, crecen de forma natural en hábitats de biopelículas de agua templada, como los de los balnearios o el agua caliente canalizada cerca de los puntos de uso (como en las salidas de las duchas o los grifos), donde la temperatura del agua suele ser cercana a la temperatura corporal y selectiva (25-40 °C) para el crecimiento de estos patógenos en las amebas de biopelículas. Además, la ausencia de desinfectante en el agua caliente le hace más proclive a su diseminación y proliferación.
 
Normas en seguridad alimentaria.
 
Al igual que en los centros sanitarios, varios estudios también concluyen que la temperatura del agua fría o caliente no tiene un efecto significativo en la reducción de bacterias durante el lavado de manos.
 
Sin embargo, en España y también en la Unión Europea, a los efectos de la seguridad alimentaria, el Reglamento (CE) nº 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios exige como requisito higiénico general aplicable a todos los operadores de empresa alimentaria:
 
“Deberá haber un número suficiente de lavabos, situados convenientemente y destinados a la limpieza de las manos. Los lavabos para la limpieza de las manos deberán disponer de agua corriente caliente y fría, así como de material de limpieza y secado higiénico de aquellas.”
 
Las Guías de APPCC de los diferentes sectores de alimentación, siguiendo la norma europea, también establecen que las pilas de lavado de manos dispondrán de agua caliente y fría.
 
Por tanto, en la industria alimentaria ni en hostelería en España no se podría eliminar la conexión de agua caliente para los grifos de lavado de manos.