¿QUIÉN DEBE PAGAR EL CONTROL DE PLAGAS EN LAS VIVIENDAS DE ALQUILER?

30 Octubre, 2026
La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el arrendador está obligado a realizar, sin derecho a elevar por ello la renta, todas las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad para servir al uso convenido, salvo cuando el deterioro de cuya reparación se trate sea imputable al arrendatario.
 
El Código Civil afirma que, a falta de expresión del estado de la finca al tiempo de arrendarla, la ley presume que el arrendatario la recibió en buen estado, salvo prueba en contrario y el arrendatario es responsable del deterioro o pérdida que tuviere la cosa arrendada.
 
Si la plaga se detecta después de varios meses de contrato, entonces se mantiene la presunción de que la vivienda se entregó en buenas condiciones, por lo que se presume que la aparición de la plaga ha sido culpa del inquilino, que no ha mantenido las condiciones mínimas de higiene.
 
En determinadas circunstancias, puede que la plaga proceda de la comunidad de vecinos, puede que sea un caso aislado o que esté causado por suciedad. Si el problema es de todo el edificio, será la comunidad la que tiene que hacerse cargo de su control y resolución.
 
Por tanto, en caso de presencia de plagas en la vivienda será responsabilidad del propietario si:
 
·      La infestación ya estaba presente en el momento de alquilar la vivienda.
·      El problema procede de zonas comunes del edificio.
·      La plaga aparece por problemas estructurales del inmueble.

En ocasiones, los contratos incluyen cláusulas específicas sobre el mantenimiento de la vivienda y en concreto sobre el control de plagas. En estos casos, las cláusulas pueden establecer quién debe pagar el tratamiento dependiendo de la situación y, por ello, antes de iniciar cualquier tratamiento es recomendable revisar el contrato de alquiler y comprobar si existe alguna cláusula sobre infestaciones o mantenimiento de la vivienda.
 
En el caso de las chinches, suelen llegar a las viviendas a través de equipaje, muebles de segunda mano o textiles. Sin embargo, el propietario puede ser responsable de eliminar las chinches si la plaga no ha sido causada por el inquilino, si provienen de grietas en paredes, conductos o viviendas vecinas.
 
En cambio, el inquilino debería asumir los costes si la infestación se ha producido por introducir muebles, colchones o textiles infestados con la mudanza al llegar a la vivienda o en cualquier otro momento posterior. Con un buen diagnóstico e inspección, las empresas de control de plagas pueden ayudar a determinar el origen.