
¿PUEDE EL VAPEO CAUSAR LA ENFERMEDAD DEL LEGIONARIO?
14 Marzo, 2025
El uso de cigarrillos electrónicos, comúnmente conocidos como vapeo, ha ido aumentando en popularidad y se ha asociado con casos de lesiones pulmonares.
Su popularidad ha aumentado significativamente en la última década debido a una idea errónea de que son más seguros que los cigarrillos de tabaco.
Síndrome EVALI o E-cigarette or Vaping, product use Associated Lung Injury.
Vapear se define como el uso de un cigarrillo electrónico que calienta una pequeña cantidad de líquido convirtiéndolo en un aerosol que puede ser inhalado.
Aunque normalmente se usa el término “vapor”, los dispositivos de vapeo no producen vapor de agua, sino una nube de aerosol. A diferencia del vapor de agua, la nube de aerosol contiene partículas extrafinas que se inhalan y llegan a los pulmones.
La lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o al vapeo es conocida como EVALI (: E-cigarette, or Vaping, product use Associated Lung Injury). Se trata de una enfermedad grave en la que los pulmones pueden dañarse por las sustancias contenidas en los cigarrillos electrónicos y el vapeo de sus productos.
La mayoría de los líquidos que contienen los cigarrillos electrónicos suelen ser propilenglicol y glicerol como ingredientes base para crear el vapor. También pueden contener otros compuestos como sabores artificiales, nicotina, tetrahidrocannabinol (THC), cannabinoides (CBD) de petróleo, estaño, níquel y plomo.
Se considera que la vitamina E acetato (una forma sintética de la vitamina E que se encuentra en el THC) es la causa principal del EVALI. Un tercio de los fumadores de cigarrillos electrónicos presentan lesiones pulmonares, según un estudio norteamericano.
A medida que el uso de cigarrillos electrónicos es más frecuente, los casos de EVALI han aumentado y hasta febrero de 2020, se habían reportado a los CDC más de 2.800 casos hospitalizados en los Estados Unidos.

Casos de legionelosis asociada al vapeo.
Caso 1.
Una mujer de 19 años acudió a urgencias tras varios días con dificultad para respirar, fiebre y tos productiva. Tenía antecedentes médicos de obesidad y utilizaba diariamente el vapeo durante un año, usando principalmente productos de vapeo de tabaco y ocasionalmente vapeando marihuana. La paciente negó cualquier contacto con piscinas, jacuzzis, fuentes, sistemas de aire acondicionado y no tuvo exposición a aves, otros animales o mohos. En el día 7 de ingreso en cuidados intensivos, la prueba de antígeno de orina dio positivo para Legionella.
Dada la edad del paciente y la falta de exposiciones ambientales, fue sorprendente el diagnóstico de Legionella y se planteó que la exposición a Legionella pudiera haber sido a través del dispositivo de vapeo, ya que notó que los bolígrafos de vapeo a menudo goteaban, dejando el compartimento del cartucho y las almohadillas de algodón dentro del cartucho mojados y difíciles de limpiar. Se contactó con varios laboratorios en un intento de analizar el cartucho del cigarrillo electrónico para detección de Legionella, sin embargo, ningún laboratorio fue capaz de realizar los análisis.
Caso 2.
Recientemente se ha publicado el caso de un hombre de 32 años sin antecedentes médicos que presentó enfermedad del legionario en el Methodist University Hospital (Memphis, Tennessee, USA), en 2024. Un antígeno de orina de Legionella positivo confirmó el diagnóstico de infección por Legionella pneumophila serogrupo 1. El enfermo se complicó con insuficiencia renal que requirió hemodiálisis y lesión hepática aguda. En la encuesta epidemiológica, el paciente respondió que usaba el vapeo, aunque no hubo ni análisis de detección y, por tanto, confirmación microbiológica de contaminación por Legionella en el dispositivo de vapeo.
Caso 3.
En 2023, un hombre de 62 años fue ingresado en Honolulú por neumonía. Los cultivos de especímenes respiratorios y el antígeno en orina fueron positivos para Legionella. Según la publicación, el paciente informó que trabajaba desde casa, realizaba mantenimiento regular de su aire acondicionado (sic) y no había realizado ningún viaje reciente. Tras un nuevo interrogatorio, informó de un historial de uso reciente de productos de vapeo de tabaco, aunque tampoco se realizaron analíticas en el dispositivo del vapeo.
Caso 4.
En otro estudio sobre 14 enfermos con EVALI, sólo se encontró uno con una elevación de anticuerpos frente Legionella, pero el antígeno urinario fue negativo para Legionella.

Resumen.
Los casos publicados en la bibliografía presentan una relación epidemiológica débil y no exclusiva con el uso de vapeo y especialmente no se ha llegado a encontrar la presencia de la bacteria Legionella en los dispositivos y, obviamente, tampoco una identidad microbiológica de Legionella.
Quizás el daño pulmonar causado por el vapeo pueda alterar los mecanismos de defensa del huésped al deteriorar el epitelio respiratorio y el aclaramiento mucociliar predisponiendo a los pacientes a una posible colonización e infección.
Se podría decir que las bacterias que se encuentran usualmente en los pulmones se vuelven más nocivas y causan más inflamación cuando han estado expuestas al vapor de los cigarrillos electrónicos. Por otro lado, el vapeo podría inducir cambios en el fenotipo y la virulencia de patógenos pulmonares, aumentando la persistencia bacteriana y el potencial inflamatorio
Por tanto, con la información facilitada en los casos publicados, no se podría confirmar que el vapeo sea fuente directa de legionelosis, aunque hay que destacar la importancia del daño pulmonar y del riesgo de que los vapeos sirvan de condiciones predisponentes para posibles agentes infecciosos (como Legionella).
En definitiva, el vapeo puede aumentar el riesgo de infecciones pulmonares, pero no hay datos suficientes para afirmar si los propios dispositivos de vapeo puedan ser un reservorio de Legionella y causar infecciones respiratorias a través de los aerosoles del vapeo. Serían necesarios más estudios e investigaciones para poder afirmar que el vapeo pueda causar o no la enfermedad del legionario.