¿POR QUÉ PARECE QUE HAYA TANTOS BROTES DE INFECCIONES EN LOS CRUCEROS?
16 Mayo, 2026
En apenas dos semanas, hemos asistido a una verdadera vorágine de noticias y alarmas sobre la incidencia de varios brotes de enfermedad en tres cruceros que surcaban diferentes mares en el mundo. Hantavirus y norovirus nos han tenido en vilo a la población y a la comunidad científica por las posibles implicaciones negativas y graves que pudieran tener para la salud pública.
Por ello, es bueno revisar cuáles podrían ser las causas de la fácil propensión de estas enfermedades en los barcos de viajeros y, sobre todo, situar el foco en la verdadera realidad, más allá de las alarmas sociales que tanto perjudican a la industria turística y, en especial, al turismo de cruceros.
El hecho es que la práctica totalidad de los viajes de cruceros se celebran con entera normalidad y suponen un deleite para los cruceristas. Sin embargo, en ocasiones encontramos noticias sobre brotes de enfermedad que ocurren en estas travesías y que podrían tergiversar la imagen de los cruceros e incluso algunas personas pueden pensar que no sean una opción segura y exenta de riesgos para sus vacaciones.
Los científicos y los técnicos de salud pública nos advierten que los cruceros poseen algunas características que les pueden transformar en verdaderos caldos de cultivo para algunas infecciones. Diferentes gérmenes patógenos, como bacterias, protozoos o virus pueden encontrar en estas grandes embarcaciones las condiciones ideales para su proliferación y su dispersión entre los viajeros y la tripulación.
Algunas de las razones de esta predisposición a presentar ciertos brotes de enfermedad en los cruceros las podemos encontrar entre estas circunstancias:
- Como verdaderas ciudades flotantes y a modo de modernas Babilonias, los cruceros se encuentran repletos de cientos de personas compartiendo aire, comida, agua y espacios, condiciones ideales para aumentar el riesgo de infecciones.
- Con tantos espacios y ambientes compartidos, las infecciones pueden propagarse rápidamente a través de superficies, de buffets, de piscinas y juegos de agua, de redes de agua o de la ventilación y especialmente en transmisiones de persona a persona, dada la proximidad y contacto entre los cruceristas.
- Además, la presencia de personas de edad avanzada, con enfermedades previas o niños con menores defensas les hacen más vulnerables frente a las infecciones.
- Otro factor que seguramente influye es la conocida situación de inmunidad debilitada propia de los turistas por sus conductas durante las vacaciones con mayor ingesta de alimentos y bebidas, cansancio, menos horas de sueño o excesos en la actividad diaria.
- Las navieras de cruceros han reforzado los protocolos de higiene y limpieza, de filtración de aire y las políticas de aislamiento. Sin embargo, los riesgos estructurales persisten porque el diseño de los barcos está orientado del disfrute del turista, pero en ocasiones no suele tener en cuenta los aspectos epidemiológicos y sanitarios que facilitan la diseminación de los gérmenes.
- En los muchos muelles y dársenas donde los barcos arriban, es frecuente la existencia de plagas de roedores o de insectos capaces de transmitir enfermedades y que pueden inmiscuirse en los barcos a través de los sus espacios abiertos o en los aprovisionamientos y mercancías.
- Finalmente, durante las excursiones en los puertos y escalas de atraque, el crucerista tiene contacto con ambientes de higiene deficiente en países de menores condiciones y estructuras sanitarias Es habitual ver las imágenes de los turistas del crucero consumiendo alimentos y bebidas en las calles o en los establecimientos de destinos con escasa seguridad alimentaria. Desde estos lugares pintorescos y llenos de tipicidad, pero también llenos de peligros, también se aportan microorganismos al interior de los barcos frente a los que el sistema inmunitario del turista no está habituado y se facilita la propagación de enfermedades entre las personas que están a bordo.
Principales brotes que ocurren en los cruceros.
Los titulares de la prensa y los comunicados de los organismos oficiales con frecuencia nos advierten y, en ocasiones, nos alarman sobre las infecciones en los cruceros. Estas son algunas de las más habituales:
- Norovirus: se trata de la gastroenteritis o infección típica en los cruceros. Habitualmente se trata de un cuadro de escasa relevancia clínica no más allá de vómitos, malestar, diarrea y fiebre que no suele prolongarse más de 24 horas. Sin embargo, su elevada contagiosidad hace que los brotes sean muy numerosos, a veces con centenares de enfermos, lo que se traduce en una situación de caos y alarma en el interior de los cruceros. En ocasiones, si el norovirus afecta a personas de edad avanzada o con otras patologías podría causar un cuadro grave e incluso un desenlace fatal, como ha sucedido en el crucero francés procedente del norte de Europa.
- Legionelosis: en los cruceros nos encontramos con varias instalaciones de riesgo de proliferación y dispersión de legionella como la red de agua sanitaria o los spas y jacuzzis. Aunque estos brotes apenas alcanzan a unos pocos enfermos, la gravedad de las neumonías y una no despreciable mortalidad de un 10 % de los casos, hace que sea muy temida, especialmente por la frecuente existencia de otras enfermedades inmunodepresoras que puedan presentar los viajeros.
- Toxiinfecciones alimentarias: cada vez estos brotes son menos frecuentes por las estrategias de seguridad alimentaria y sistemas de APPCC que se llevan a cabo en los cruceros, pero la abundante oferta de alimentos y bebidas, a veces con un elevado grado de manipulación, aumentan el riesgo de estas infecciones digestivas por salmonella, campylobacter,…
- Virus respiratorios: como los de la gripe o el resfriado común, que originan cuadros de tos, resfriados o bronquitis especialmente en los turistas de avanzada edad con enfermedades pulmonares previas.
- Cryptosporidium: la presencia de muchos niños compartiendo instalaciones recreativas como piscinas o juegos de agua y la frecuente expulsión incontrolada de heces de estos niños al agua aumenta el riesgo de infección por este parásito, causante de gastroenteritis. A ello se suma, la resistencia de este microorganismo a los niveles de desinfección estándar, provocando que los brotes sean muy cuantiosos en personas de escasa edad y menos defensas.
- Hantavirus: desconocido hasta ahora como un brote declarado en un crucero, hace que se deba tener presente a cualquier situación epidémica que pueda transmitir una enfermedad en el barco. La alarma mundial, quizás incentivada por el recuerdo de la COVID-19, ha puesto en guardia a todos los países e instituciones sanitarias internacionales por la gravedad de este tipo de infección vírica. Procedente de los roedores infectados, en el caso del MV Hondius, ha sido la cepa Andes, que, al transmitirse de persona a persona, ha prendido en el ambiente del crucero y ha tenido un resultado fatal con una mortalidad grave cercana al 50 % de los casos.
Durante el año pasado, según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), más de 37 millones de personas realizaron un crucero en todo el mundo, con un impacto económico de 198.000 millones de dólares 1,8 millones de empleos. Esta forma de viajar y disfrutar está convirtiéndose cada vez más en una forma popular y satisfactoria de emplear las vacaciones o el tiempo libre. No es gratuito que, según las encuestas, el 90 % de los pasajeros que abordaron un crucero el año pasado afirmaron que repetirían en el futuro y que casi el 28 % de los encuestados destacó que toman dos cruceros o más al año.
Es cierto, como hemos visto, que estas grandes naves tienen muchas condiciones para ser foco de brotes, pero no es menos cierto que la mayoría de los viajes navegan sin problemas y los turistas regresan a sus casas felices y casi todos con ganas de repetir la experiencia en otras latitudes. No obstante, la industria de los cruceros debe seguir implementado medidas higiénicas y sanitarias para minimizar los riesgos y ofertar a sus clientes unas vacaciones seguras y saludables.
Articulo de Dr. Juan Angel Ferrer, publicado en DIARIOINFORMACION
Articulo de Dr. Juan Angel Ferrer, publicado en DIARIOINFORMACION