LOS CHINCHES DE LA CAMA EVITAN EL AGUA Y LAS SUPERFICIES HÚMEDAS
05 Marzo, 2026
Un estudio reciente de la Universidad de California, publicado en el Journal of Ethology, detalla el miedo previamente no publicado al agua y a las superficies húmedas en las chinches.
El profesor de entomología de la UCR y coautor del artículo, Dong-Hwan Choe, dice que el hallazgo parece tener perfecto sentido basado en la forma y anatomía de una chinche.
Las chinches tienen cuerpos extremadamente planos y pequeñas aberturas respiratorias en los lados de sus vientres. Si contactan físicamente su cuerpo con el agua, se pegarán a su superficie, bloqueando sus aberturas respiratorias.
En la investigación, la respuesta conductual de las chinches, Cimex lectularius, a las superficies húmedas se analizó mediante seguimiento de movimientos.
Usando un software de análisis de vídeo, se pudo rastrear las diferencias de color entre los insectos y el fondo, lo que le permitió grabar y cuantificar los movimientos de los insectos. Además, se controló la velocidad y las distancias que recorrían las chinches para evitar las superficies mojadas y se examinó el comportamiento con respecto al género y la edad.
Para ello, sobre un papel de filtro, una mitad se trató con diferentes cantidades de agua desionizada (tasas de aplicación bajas, medias o altas), mientras que la otra mitad se dejó seca.
Para ambos sexos (adultos) y ninfas, las chinches pasaron significativamente menos tiempo y caminaron distancias significativamente más cortas en la superficie húmeda. Este resultado aumentaba con el incremento de las tasas de aplicación de agua.
La mayoría de las situaciones (86,9%) hicieron que las chinches se alejaran sin entrar en contacto con la zona húmeda y aumentaron su velocidad en un 38% al huir de la zona húmeda en relación con su velocidad de aproximación.
En promedio, las chinches de cama hicieron giros y volvieron cuando estaban a 0,58 cm. de distancia de la zona húmeda. La distancia mínima desde la zona húmeda antes de hacer un giro fue un 60% más larga para las ninfas en comparación con los adultos.
Estos hallazgos demuestran que la superficie húmeda es intrínsecamente aversiva a las chinches, un factor que debe considerarse en el desarrollo y la aplicación de tácticas de control basadas en líquidos para evitar que las chinches escapen las superficies recién tratadas.
Por ello, este estudio además de la novedad de ser el primero en publicar ideas sobre este comportamiento en las chinches, podría haber algunas implicaciones para tratar las infestaciones.
Si se aplican técnicas de control con aerosoles insecticidas a base de agua, los insectos evitarán activamente las superficies húmedas creadas por los tratamientos, y posiblemente se trasladarán a otras áreas, al menos temporalmente.