EL RIESGO DE LOS TRIHALOMETANOS EN EL AGUA Y AIRE AMBIENTE DE LAS PISCINAS
06 Mayo, 2026
La natación y la asistencia a las piscinas son dos actividades de las más practicados en todo el mundo, por personas de todas las edades y condiciones físicas. Sin embargo, puede ser una vía de exposición a subproductos de la desinfección, que son compuestos potencialmente tóxicos.
Aunque la asistencia a la piscina puede ser una actividad relativamente esporádica para la mayoría de la población, hay algunos grupos altamente expuestos, como son los trabajadores de estas instalaciones y los nadadores de élite y niños y jóvenes que entrenan varias horas al día.
El agua de las piscinas debe desinfectarse para evitar la proliferación de microorganismos patógenos, siendo el cloro el desinfectante más utilizado. Sin embargo, el cloro reacciona con la materia orgánica presente en el agua y genera multitud de subproductos de la cloración (SPC) potencialmente tóxicos como los trihalometanos (THM).
Los trihalometanos (THM) están entre los SPC más prevalentes en el agua de las piscinas y su concentración se utiliza como indicador del conjunto de SPC. Los THM son incorporados al organismo no sólo mediante la ingestión, sino también por inhalación y absorción dérmica durante la ducha, el baño o, simplemente, la asistencia a las piscinas.
La asistencia a piscinas se ha asociado con un aumento del riesgo de cáncer de vejiga y además los nadadores de élite podrían tener una prevalencia superior de síntomas respiratorios. También se relaciona la asistencia a piscinas con el riesgo de padecer asma en los niños y la exposición a los SPC durante el embarazo con aumento de efectos reproductivos adversos.
Los datos epidemiológicos sobre el riesgo de cáncer siguen siendo controvertidos. Sin embargo, numerosas publicaciones destacan un riesgo tóxico, especialmente de alergia y síntomas respiratorios para bebés y nadadores de élite. Las pocas publicaciones dedicadas a la evaluación de riesgos no sugieren un mayor peligro, aparte de los nadadores de élite.
En un estudio en cuatro regiones de España (Granada, Valencia, Asturias y Sabadell), se observó que las concentraciones halladas en el agua de las piscinas exteriores son altas, por lo que la exposición a THM en las piscinas podría ser considerable en España.
En Italia se constató que el 16% de las piscinas cubiertas y el 25% de las descubiertas el agua no se ajustaba a los requisitos legales establecidos, y aunque el 65% no cumplían fundamentalmente con los estándares del agua de entrada (50%), el agua de la piscina (83%) si lo hacía (Dallolio et al., 2013)
Por lo tanto, es necesario tener en cuenta los riesgos asociados con los subproductos de desinfección, pero sin olvidar la necesidad del control de los riesgos microbiológicos en las piscinas.
Legislación española.
La legislación española sobre Prevención de Riesgos Laborales no contempla a los trabajadores de piscinas como personas expuestas a agentes químicos. Sin embargo, se trata de una población de riesgo por la exposición a THM, que hace necesario el control de estos compuestos y minimizar el alto grado de exposición a que están sometidos los trabajadores.
El Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas no hace ninguna referencia al riesgo ni a los valores paramétricos de los SPC o THM.
En cambio, para las aguas de consumo si lo hace el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero y establece como valor paramétrico para los THM los 100 µg/L. Este valor será el sumatorio tras la determinación de 4 sustancias:
– Bromodiclorometano
– Bromoformo
– Cloroformo
– Dibromoclorometano