VARIAS CIUDADES ESPAÑOLAS ADOPTAN MEDIDAS FRENTE AL ELEVADO NÚMERO DE PALOMAS

 
 
Benidorm, a 27 de enero de 2020
 
La superpoblación de palomas es un problema difícil de manejar para los municipios, que tienen que establecer acciones para reducir su presencia.
 
Sus excrementos dañan el mobiliario urbano, corroen la pintura de los coches y ensucian allá donde caen, además de estropear tejados y atascar desagües provocando filtraciones de aguas.
 
Los controles del número de palomas también pretenden minimizar los posibles riesgos de salud, ya que son portadoras de enfermedades que pueden transmitir a través de un contacto directo o a través de sus excrementos.
 
El Ayuntamiento de León ha capturado entre 2014 y 2019 un total de 8.334 palomas mediante la colocación de jaulas trampa en los edificios municipales y en otros edificios privados.
 
En 2019, se recogieron en León un total de 1.215 ejemplares, y más de un tercio de ellos solo en una calle.
 
En esta ciudad está prohibido dar de comer a estos animales, para mantener una población por debajo del umbral de tolerancia.
 
El Consistorio de Albacete ha iniciado los trabajos de control de la avifauna en la ciudad, que tienen como objetivo poner coto a la superpoblación de palomas y otras aves, como los estorninos.
 
En diciembre, se inició una fase de cebado en determinadas zonas de la ciudad para hacer que las palomas vayan a sitios concretos a alimentarse para después poder tomas medidas como trampas que reduzcan la población.
 
El Ayuntamiento de Toro (Zamora) decidió el pasado mes de octubre contratar los servicios de una empresa especializada en el control poblacional de palomas, que ya actúa en las catedrales y en otros edificios eclesiásticos de Salamanca.
 
Se ha acordado implantar jaulas en monumentos como la Colegiata, la iglesia de San Julián de los Caballeros, así como en otro destacado monumento: el Arco del Reloj.