NO HAY EVIDENCIA CIENTÍFICA SOBRE LA ACCIÓN GERMICIDA DE SOL FRENTE AL SARS-COV-2

 
 
Benidorm, a 25 de mayo de 2020
 
Algunos titulares de prensa y opiniones científicas sugieren que la transmisión del SARS-CoV-2 se frenará con el verano por el aumento de las temperaturas y de la radiación ultravioleta solar en países de hemisferio norte. 
 
La luz ultravioleta se clasifica en tres tipos por sus longitudes de onda: ultravioleta A (320-400 nm), ultravioleta B (280–320 nm) y ultravioleta C (200–280 nm).
 
La radiación ultravioleta C tiene la máxima eficacia germicida porque el pico de absorción de radiación por los ácidos nucleicos del virus es de 260–265 nm,
 
Como la radiación ultravioleta A no es absorbida suficientemente por el ácido nucleico viral, no se considera germicida y desafortunadamente, el ultravioleta A es el principal componente de la luz solar que llega al suelo de la tierra. 
 
La radiación ultravioleta B puede tener un pequeño efecto germicida, pero solo una pequeña porción alcanza la superficie de la Tierra, ya que la mayoría es absorbida por la atmósfera.
 
La radiación ultravioleta C tiene la longitud de onda germicida óptima, pero es totalmente absorbida por la capa de ozono, por lo que la luz solar que llega al suelo carece de radiación ultravioleta C.
 
La desinfección por ultravioleta puede ser efectiva para eliminar virus, en centros de salud, escuelas, interiores, etc., mediante el uso de sistemas especiales de radiación (lámparas ultravioleta C, cámaras). 
 
Por lo tanto, la efectividad de la radiación ultravioleta C se limita a estas aplicaciones, pero la luz solar no es una alternativa viricida para el COVID-19. 
En ausencia de evidencia científica que muestre la efectividad germicida de la radiación ultravioleta B en el SARS-CoV-2, se debería evitar las hipótesis sobre el efecto de la luz solar en la transmisión viral. 
 
Estas desinformaciones pueden promover malentendidos y ofrecer falsas esperanzas a los ciudadanos y un relajamiento de las medidas preventivas.
 
Todavía se deben realizar más estudios simulando unas condiciones ambientales complejas, para probar la efectividad de la radiación ultravioleta B contra el SARS-CoV-2.
 
Fuente: https://www.thelancet.com/journals/lanmic/article/PIIS2666-5247(20)30013-6/fulltext?utm_source=Coronavirus_Update&utm_medium=email&utm_campaign=cvupdate052220