MEDIANTE EL USO DE MAPAS, SE PODRÍAN REDUCIR LAS ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR MOSQUITOS

 
 
Benidorm, a 6 de marzo de 2019
 
La población mundial en riesgo de contraer enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, la fiebre amarilla, el chikungunya y el Zika, se está expandiendo de acuerdo con los cambios en la distribución de dos vectores clave: Aedes aegypti y Aedes albopictus.
 
La distribución de estas especies se debe en gran medida tanto a los movimientos humanos y a la presencia de un clima adecuado.
 
Un equipo internacional de investigadores, dirigido por el doctor Moritz Kramer, del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, ha utilizado técnicas de mapeo estadístico para predecir dónde se propagarán las especies de mosquitos a corto, medio y largo plazo.
 
Los científicos han utilizado 35 años de datos históricos, junto con 17 de los modelos de cambio climático más reconocidos y aceptados para crear una herramienta para las autoridades de salud pública puedan dirigir los recursos de manera más eficiente y eficaz para combatir la aparición de estas enfermedades.
 
El estudio denominado “Past and future spread of the arbovirus vectors Aedes aegypti and Aedes albopictus” se ha publicado en la revista científica 'Nature Microbiology'.
 
Usando técnicas de mapeo, se han estudiado los patrones de movimientos humanos que explican la propagación de mosquitos en Europa y Estados Unidos.
 
Las áreas de mayor preocupación son las grandes áreas urbanas en el sur de Estados Unidos y el sur de China.
 
La propagación de Ae. aegypti se caracteriza por las importaciones de larga distancia, mientras que Ae. albopictus se ha expandido más en zonas cercanas a su importación.
 
Los esfuerzos globales de vigilancia y control para mitigar la propagación de los virus de chikungunya, dengue, fiebre amarilla y Zika deben considerar la propagación de estos mosquitos en cada momento.
 
Estos mapas y predicciones ofrecen la oportunidad de orientar estratégicamente los programas de vigilancia y control y, por lo tanto, aumentar los esfuerzos para reducir la carga de arbovirus en las poblaciones humanas a nivel mundial.
 
Fuente: https://www.nature.com/articles/s41564-019-0376-y