LAS PISCINAS DE BOLAS INFANTILES PARA FISIOTERAPIA TIENEN UNA ELEVADA CONTAMINACION MICROBIANA

 
 
Benidorm, a 1 de abril de 2019
 
Las piscinas de bolas utilizadas para terapia física y estimulación sensorial para niños, similares a las popularizadas en otros lugares para su diversión, pueden contribuir a la transmisión de gérmenes entre pacientes
 
Este es el resultado de una nueva investigación publicada en el American Journal of Infection Control (AJIC).
 
Investigadores de la Universidad del Norte de Georgia (EEUU) han analizado seis piscinas de bolas ubicadas en clínicas de fisioterapia para pacientes hospitalizados o clínicas ambulatorias. Se seleccionaron aleatoriamente de nueve a quince bolas de diferente profundidad de cada piscina.
 
El estudio encontró una considerable colonización microbiana en estas piscinas, con la presencia de 8 bacterias y 1 levadura patógenas, que podrían causar infecciones en los niños y en los sanitarios.
 
La popularidad de las piscinas de bolas ha aumentado desde que los restaurantes comerciales tradicionales las instalaron en la década de 1980, y a menudo se las encuentra contaminadas con suciedad visible, además de vómitos, heces u orina, lo que proporciona un ambiente adecuado para la contaminación microbiana.
 
Según el estudio, las clínicas pueden pasar días o incluso semanas para realizar una limpieza, lo que permite que los microorganismos se acumulen y proliferen hasta niveles capaces de causar infecciones en los niños.
 
Se han identificado 31 especies bacterianas y una especie de levadura. Las bacterias asociadas a los humanos encontradas en las piscinas de bolas fueron:
 

  • Enterococcus faecalis, que puede causar endocarditis, septicemia, infección del tracto urinario y meningitis.

 

  • Staphylococcus hominis, causa de infecciones del torrente sanguíneo y sepsis en unidades de cuidados intensivos neonatales.

 

  • Streptococcus oralis, conocido por causar endocarditis.

 

  • Acinetobacter lwofii, que puede provocar septicemia, neumonía, meningitis e infecciones del tracto urinario y de la piel.

 
Rhodotorula mucilaginosa, una levadura que también se ha encontrado en el estudio de las piscinas de bolas, tiene una alta afinidad por los plásticos, y facilita la colonización en muchos tipos de equipos médicos, como los catéteres venosos centrales que dan lugar a múltiples casos de infecciones por hongos en individuos inmunocomprometidos.
 
Según el equipo científico, esta investigación demuestra que las piscinas de bolas pueden representar un peligro de infección y, por ello, estas instalaciones deben establecer un programa de limpieza regular para proteger a los pacientes y a los trabajadores sanitarios de posibles riesgos de infección.
 
Fuente: https://www.ajicjournal.org/article/S0196-6553(18)30985-4/fulltext