LAS MOSCAS TRANSPORTAN UNA GRAN CANTIDAD DE BACTERIAS, QUE PUEDEN CONTAMINAR LOS ALIMENTOS Y ORIGINAR ENFERMDADES

 
 
Benidorm, a 1 de diciembre de 2017
 
Un equipo internacional de investigadores ha publicado un estudio sobre las moscas, en el que se observa que pueden ser portadores de potentes gérmenes patógenos que llevan de un lado a otro y que pueden perjudicar la salud humana.
 
En un artículo que se publica en la revista Scientific Reports explican que estudiaron los microbiomas de 116 moscas de tres continentes distintos.
 
Se recolectaron moscas de sitios urbanos, rurales y naturales en tres países: Brasil, Estados Unidos y Singapur. Los sitios urbanos eran un mercado de alimentos, la entrada de emergencia de un hospital público, un parque público en un entorno metropolitano, un contenedor para desechos domésticos y un mercado de vendedores ambulantes.
 
El entorno natural comprendía un área de protección en el Instituto Nacional de Pesquisas Amazónicas en la selva amazónica.
 
Los sitios rurales incluían una granja mixta con establos para cerdos, caballos, pollos y ganado y una granja de aves de corral.
 
Los autores del trabajo, liderados por Donald Bryant, de la Universidad Penn State (EE UU), analizaron los microbios alojados en las distintas partes de los cuerpos de los insectos. Esto permitió observar que las patas son los apéndices a través de los que se transmiten la mayor parte de los microbios al recogerlos en una superficie y depositarlos en otra.
 
Según explican en un comunicado, en algunos casos estas moscas eran auténticas portabacterias, cargando cientos de especies diferentes, muchas de las cuales son capaces de hacer enfermar a las personas.
 
Sorprendentemente, el estudio también refleja que las moscas recolectadas de los establos portaron menos patógenos que las de ambientes urbanos.
 
Se ha encontrado 15 muestras de la bacteria Helicobacter pylori, relacionada con la presencia de úlceras y de cáncer de estomago, principalmente en las muestras de moscardón recolectadas en Brasil.
 
Fuente: https://www.nature.com/articles/s41598-017-16353-x