LA PANDEMIA DE COVID-19 NOS ESTÁ EVITANDO DE OTRA PLAGA: LOS CHINCHES DE LA CAMA

 
 
Benidorm, a 17 de julio de 2020
 
Dadas las reducciones drásticas por la pandemia en los viajes y las estáncias en hoteles, moteles y otros lugares fuera de la casa, las posibilidades de ser mordidos o de traer a casa a los chinches son muy escasas.
 
El año pasado, en una encuesta de 50 ciudades estadounidenses, la capital de la nación resultó ser la más infestada, seguida de Baltimore, Chicago y Los Ángeles. 
 
En solo cinco años, de 2004 a 2009, las quejas anuales por chinches al Ayuntamiento de Nueva York aumentaron de 537 a 10.985, lo que provocó normativas sobre cómo tirar los colchones para evitar la propagación de la infestación.
 
En todo el mundo, los profesionales de plagas han informado que el número de infestaciones de chinches aumentó en más del 4.500 por ciento en los primeros años de este siglo. 
 
Sin embargo, hay que saber que los chinches pueden vivir muchos meses sin alimentarse de sangre humana, por lo que cabe esperar su resurgimiento cuando vuelvan a estar cerca de los humanos.
 
El aumento en los viajes nacionales e internacionales en las últimas décadas contribuyeron en gran medida a su localización global actual y además se han vuelto resistentes a los insecticidas más utilizados, como los piretroides.
 
Los huevos de este insecto no volador son de color blanco perla y del tamaño de una cabeza de alfiler; los adultos son de color marrón o marrón rojizo (si comieron sangre recientemente) y del tamaño de una semilla de manzana. 
 
Aunque pueden morder sin dolor en cualquier momento del día, la mayoría de las veces salen de su escondite por la noche para chupar la sangre de sus anfitriones humanos dormidos, a veces dejando un rastro de sangre en las sábanas. 
 
Los chinches rara vez transmiten enfermedades, aunque rascarse excesivamente sus picaduras puede provocar infecciones secundarias. 
 
Junto con la picazón, saber que hay chinches en la casa puede volver loca a una persona. El costo psicológico a veces puede ser extremo, como pesadillas o ansiedad.
 
Al llegar a una habitación de hotel, el consejo de MICROSERVICES es colocar el equipaje sin abrir en un estante (no en una cama, piso o silla tapizada). Antes de abrir la maleta, ha que revisar rla habitación en busca de signos reveladores de chinches como pequeñas manchas marrones de sus excrementos en las sábanas o el colchón.