EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA AFECTAR AL CONTROL DE PLAGAS EN LAS PRÓXIMAS DÉCADAS

 
 
Benidorm, a 24 de noviembre de 2017
 
El aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmosfera genera un aumento en las temperaturas del aire y del océano, siendo  la causa del calentamiento global.
 
El cambio climático podría ser un factor que esté acelerando los daños causados ​​por las plagas, lo que provocaría una mayor diseminación de enfermedades y una mayor destrucción de cultivos agrícolas.
 
Las enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, como la malaria, el virus del dengue, el virus del Zika y la enfermedad de Lyme, afectan a casi la mitad de la población mundial y pueden crear crisis de salud pública internacional. 
 
El brote del virus Zika, que se transmite por la picadura de mosquitos, durante los años 2015-16 estuvo ampliamente relacionado con el calentamiento global, según diferentes científicos, tras observar unas temperaturas inusualmente altas.
 
El cambio climático provocará mayor proliferación de los insectos, una mayor resistencia a los insecticidas, algunas especies se harán más grandes con las temperaturas más calientes, habrá una mayor supervivencia durante los meses de invierno y habrá migración de plagas a zonas más frías.
 
Si la temperatura mundial aumenta en alrededor de 2 °C en las próximas décadas, es posible que algunas plagas migren a ambientes de clima más fríos. Esto podría provocar que los insectos se conviertan en una amenaza mayor para la salud pública y la producción de alimentos, ya que se vuelven más resistentes a los insecticidas.
 
Se recomienda que las empresas controlen eficazmente las especies invasoras, utilizando productos que tengan un residual más prolongado y aumentando la frecuencia de los servicios de control de plagas.
 
Las nuevas especies invasoras es probable que se propaguen a medida que la temperatura global aumenta, lo que provocaría el establecimiento de esas especies exóticas sin otros enemigos naturales.
 
El calentamiento global tendrá un impacto significativo en los problemas causados ​​por los insectos, ya que las temperaturas más altas pueden provocar un crecimiento más rápido de las poblaciones y una descomposición más rápida de los insecticidas convencionales por una mayor volatilización.