CAMBIAR LA FORMA DE COCINAR Y REDUCIR EL CONSUMO DE CARNE PODRÍA DISMINUIR EL RIESGO DE CÁNCER DE MAMA

 
 
Benidorm, a 12 de marzo de 2018
 
El riesgo de padecer cáncer de mama podría reducirse si se disminuye el consumo de carne roja, especialmente la muy hecha o la guisada, y carne procesada y curada.
 
Son los resultados de un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiologia y Salud Publica (CIBERESP) y del Centro Nacional de Epidemiologia del Instituto de Salud Carlos III.
 
El papel que juega la dieta no está claramente determinado en relación con el cáncer de mama, por lo que nuevas investigaciones en este campo pueden servir para orientar una mejor prevención.
 
El proyecto MCC-Spain, impulsado por el CIBERESP cuenta con la colaboración de investigadores de 11 comunidades autónomas españolas y busca aportar nueva información sobre factores de riesgo y posibles estrategias de prevención.
 
En esta investigación, participaron 1006 mujeres con cáncer de mama y 1370 mujeres sanas de diez provincias españolas.
 
Los hallazgos revelan que la cantidad de carne consumida y determinados hábitos de cocinado se relacionan con el riesgo de padecer cáncer de mama.
 
Por un lado, se estudió el consumo total de carne blanca (pollo, pavo, pato, conejo), carne roja (vaca, ternera, cerdo, cordero, hamburguesas y albóndigas de cerdo o ternera, hígado de ternera, cerdo o pollo y otros despojos), carne procesada o curada (carne sometida a alguna forma de conservación, incluyendo salchichas, perritos calientes, paté, foie gras y embutidos -jamón cocido, jamón serrano, chorizo, fuet, salchichón, butifarra, mortadela, botillo, cecina, etc.-) y la cantidad total de todas las carnes antes nombradas.
 
Por otra parte, se analizó el punto de cocción de la carne (poco hecho, hecho o en su punto y muy hecho). Finalmente, se valoraron los métodos de cocinado de la carne (plancha o barbacoa, frito o rebozado, guisado, horno y otros métodos).
 
El riesgo de cáncer de mama aumenta para aquellas mujeres postmenopáusicas que consumen más cantidad de cualquier tipo de carne (a partir de 51 g de carne por 1000 kcal y día), de carne roja (a partir de 25 g por 1000 kcal y día) y de carne procesada o curada (a partir de 14 g por 1000 kcal y día).
 
La cantidad de carne blanca o el punto de su cocción no se ha relacionado con este tumor. En cambio, la carne roja debería consumirse poco hecha, dado que un mayor cocinado incrementa el riesgo de cáncer de mama.
 
Finalmente, en relación con los métodos de cocinado, el análisis detectó un mayor riesgo por el consumo de carne roja guisada, sobre todo para los tumores hormonales.
 
Fuente: http://www.maturitas.org/article/S0378-5122(17)30877-0/fulltext